Preámbulo
El Caucus Socialista Libertario (LSC) busca proporcionar una casa política dentro de los Socialistas Democráticos de América (DSA) para todos los socialistas que se oponen al estado. Somos un cuerpo diverso de socialistas libertarios, marxistas libertarios, anarquistas, comunistas de izquierda y partidarios de otras escuelas de pensamiento dentro del ala izquierda del movimiento socialista. Nos esforzamos por construir una sociedad equitativa, democrática y abierta, y creemos que tal objetivo no puede alcanzarse si nuestra organización es jerárquica, burocrática y opaca en su función. Es por esto que nosotros nos hemos unido dentro de DSA con dos propósitos principales: el primero es preservar e impulsar las tendencias que armonizan con nuestra visión de medios y fines socialistas, y el segundo es crear un punto de contacto y organización entre nuestro grupo y el movimiento socialista más amplio.
Desde finales del siglo XIX y principios del XX, el pensamiento anarquista y socialista libertario ha resaltado que hacer realidad nuestra visión para la sociedad requiere que encarnemos y ejemplificamos esta visión nosotros mismos. En las palabras de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), necesitamos «construir el mundo nuevo dentro de la cáscara del viejo». Los siguientes puntos de unidad establecen la base de nuestro programa y plataforma, así como los objetivos, métodos y estrategias mediante los cuales planeamos alcanzarlos.
Nuestra visión de una coalición amplia, eficaz, ideológica y estratégicamente diversa dentro de DSA empieza con nuestra propia capacidad para negociar nuestras diferencias y crear un caucus flexible y colaborativo que se mantiene fiel a nuestros valores sin forzar ideologías rígidas sobre nuestros miembros o aliados. Los siguientes puntos de unidad exponen nuestro compromiso mutuo como miembros del caucus y nuestro enfoque para lograr nuestros objetivos clave.
…estos medios no son arbitrarios, pues no pueden sino estar condicionados por los fines a los que aspiramos y por las circunstancias en las que la lucha tiene lugar […] quienquiera que emprenda un viaje en el camino de la honestidad y de un giro equivocado no va a donde pretende ir, sino a donde el camino lo lleva.
ERRICO MALATESTA
La influencia de los movimientos del anarquismo significa procurar que tengan las características que defendemos: la fuerza, la perspectiva de lucha de clase, la combatividad, la autonomía, la acción directiva, la democracia directiva y la perspectiva revolucionaria.
FEDERACIÓN ANARQUISTA DE RIO DE JANEIRO
1. Una sociedad sin estado debe ser anticapitalista.
Nosotros somos socialistas revolucionarios ante todo. Nuestra visión más grande para la sociedad es incompatible con todas las formas de capitalismo, mercados y explotación económica. Rechazamos las visiones falsas de liberación que buscan preservar la propiedad privada de capital. Estos sistemas dependen de la dominación social y serán invariablemente manipulados en cada etapa por intereses dictatoriales para limitar el poder popular y democrático. La propiedad comunitaria de los medios de producción requiere tanto el control de los trabajadores sobre las condiciones día a día de su lugar de trabajo como la gobernanza democrática de nuestros sistemas sociales y políticos. Los socialistas libertarios han experimentado con modelos económicos diferentes, desde el sindicalismo y las economías cooperativas hasta la municipalización y la socialización. Reconocemos que la democracia en la producción debe ser igual que la democracia en todos los ámbitos de la vida, y que las estructuras para la planificación económica deben ser integradas con las estructuras políticas democráticas más amplias, desde los sindicatos de inquilinos hasta las asambleas públicas y el gobierno local y municipal.
Todas las cosas son para todos, ya que todos tienen necesidad de ellas, pues todos han trabajado conforme a la medida de sus fuerzas para producirlas, y ya que no es posible evaluar la contribución de cada uno en la producción de la riqueza mundial.
PYOTR KROPOTKIN
2. El estado es fundamentalmente incapaz de resolver las crisis de su propia creación.
El mundo se acerca rápidamente al punto de un colapso ecológico global mientras nos enfrentamos a una crisis simultánea del estado liberal y del mismo capitalismo. La reproducción social y la supervivencia siguen volviéndose más difíciles y, aún así, los beneficios corporativos siguen creciendo, y el colapso en cascada de los ecosistemas mundiales amenaza incluso a los requisitos ecológicos básicos que el sistema capitalista requiere para su autoperpetuación. El papel de la imperativa del crecimiento en la aceleración del descenso del mundo hacia el apocalipsis climático requiere una respuesta que supera la capacidad del estado para que éste la pueda reconocer o promulgar.
La inhabilidad del estado para mejorar las condiciones reales de trabajo y vida, en medio de un repunte en la migración por causa de interrupciones políticas, ecológicas y económicas, una vez más ha servido para fomentar un resurgimiento mundial del fascismo. Estos movimientos han desarrollado programas nihilistas y conspirativos que buscan preservar las comodidades psicológicas de la modernidad y la dominación nacional, así como ofrecer una respuesta sencilla a una compleja serie de cataclismos de índole geopolítica y ecológica. A medida que las instituciones capitalistas y liberales abandonan su arraigada pretensión de gobernanza democrática, las fuerzas fascistas, violentas y oportunistas, impulsan la hostilidad no sólo hacia los grupos excluidos, sino también hacia la supervivencia de la vida en la Tierra, haciendo retroceder a la sociedad hacia el colonialismo y la explotación imperial continúa.
Intentar llegar a reformas parciales, o incluso tomar el poder dentro del marco de un estado liberal, no bastará para frenar el ascenso del fascismo ni para evitar el colapso ecológico. La totalidad de la clase obrera debe organizarse e incorporarse de manera consciente y deliberada al autogobierno.
No es más posible «persuadir» al capitalismo para que limite el crecimiento que «persuadir» a un ser humano para que deje de respirar. Los intentos de «ecologizar» el capitalismo, de hacerlo «ecológico», están condenados por la propia naturaleza del sistema como un sistema de crecimiento ilimitado.
MURRAY BOOKCHIN
3. La participación de DSA en políticas electorales debería contrarrestar la hegemonía del estado y fomentar oportunidades revolucionarias para la clase obrera.
Los socialistas no deberían tener ilusiones de que las palancas de poder del estado puedan simplemente ser empleadas para fines socialistas. Reconocemos, sin embargo, que la participación estratégica con el estado, incluyendo las políticas electorales, puede ayudar a crear oportunidades revolucionarias para la clase obrera. A pesar de esto, nosotros entendemos que los socialistas que operan dentro del estado capitalista están trabajando detrás de líneas enemigas, y nos organizamos con esta realidad fundamental en mente. La participación de DSA en la democracia burguesa plantea el riesgo constante de la cooptación y recuperación.
Como socialistas libertarios creemos en la delegación, no en la representación. Tenemos obligaciones para el uno al otro como participantes de un movimiento colectivo. Las personas encargadas de reflejar nuestros valores dentro de los sistemas democráticos burgueses deberían estar alineadas con la voluntad democrática de los miembros de DSA en lugar de sus propios deseos individuales. Nosotros debemos asegurar que los funcionarios electos y avalados de DSA estén comprometidos a usar sus posiciones para apoyar a DSA y construir otras estructuras de poder independiente y de clase obrera. Deberían estar profundamente incrustados en nuestra organización, en coordinación constante y transparente con el liderazgo elegido de DSA, y estar sujetos a la supervisión de la membresía general de DSA. Debemos asegurarnos de que voten de acuerdo con la plataforma de DSA y que no se rindan ante las presiones del imperio. Si la relación de DSA con un funcionario electo no puede cumplir con estos estándares, o si la influencia indebida de un funcionario electo asociado con DSA amenaza con socavar la voluntad de la membresía de DSA, esos vínculos deberían ser rotos por la membresía de la sección y por la organización nacional si la sección es incapaz o se rehúsa a hacerlo. Los socialistas a cargo deberían actuar como una quinta columna dentro del estado capitalista, no como instrumentos del estado en contra del socialismo revolucionario.
Ni el rechazo total ni el reconocimiento completo del estado es útil para los esfuerzos democráticos de la sociedad civil. La superación del estado, particularmente el estado-nación, es un proceso a largo plazo.
ABDULLAH ÖCALAN
4. Nos esforzamos por alcanzar el socialismo sin el reduccionismo de la clase.
Nos oponemos a todas las formas de explotación. El capitalismo usa jerarquías de división social como la heteropatriarquía y la supremacía blanca para fracturar la unión de las masas y consolidar aún más el poder en las manos de unos pocos. Nuestro objetivo es la liberación de todas las personas, lo que significa que vemos a todas las luchas contra la opresión como nuestras. Al mismo tiempo, no podemos reducir todas las formas de lucha a la lucha de clase solamente, y reconocemos la necesidad de la comprensión cuidadosa y específica de cómo estos sistemas de explotación interactúan. Se organiza más eficazmente a la clase obrera, como se ha visto a través de la historia, al aceptar la especificidad de grupos, ya sea por cuestiones de raza, de etnia, de religión, de sexualidad, o de algún otro ámbito, a través de aquello que nos diferencia. Independientemente de cómo actuemos, nuestros enemigos de clase continuarán intentando convertir a la identidad en un arma para dividir a los miembros de la clase obrera. Tal acción solo puede ser remediada mediante la atención directa a las necesidades y las experiencias de los grupos minoritarios seleccionados como objetivo, en lugar de ignorar su situación para mantener una imagen de unidad sin complicaciones. Construir un futuro socialista que libere a todos requerirá desmantelar más sistemas de opresión que solo el capitalismo.
Exigimos nuestro derecho para ser diferentes culturalmente y políticamente y también exigimos que los anarquistas/radicales blancos respeten nuestro derecho a estar en desacuerdo en cuestiones políticas… La mayoría de las coaliciones negras-blancas han sido organizadas con los blancos dominando debido a su acceso a recursos superiores y al tener más acceso político.
LORENZO KOM’BOA ERVIN
5. No hay democracia sin rendición de cuentas y autonomía.
La democracia es el medio a través del cual se decreta el control popular, pero no puede ser reducida a un conjunto específico de procedimientos o estructuras organizacionales. Sus características y medios particulares deberían reflejar condiciones materiales y sociales. Apoyamos a los sistemas que fomentan la participación sólida y activa de las bases y rechazamos los sistemas que consolidan y aislan el poder, dentro de DSA y fuera de él. Abogamos por las asambleas de miembros directos, los referendos y revocatorias directas, la transparencia en el liderazgo, la representación proporcional en el liderazgo electo y la supervisión de la membresía sobre cuerpos nacionales.
Sin embargo, la supervisión efectiva debe no implicar una estrategia reducida. Creemos que DSA es más fuerte cuando los miembros son empoderados para realizar trabajos en una variedad de terrenos. Las personas vienen a DSA por muchas razones, y los miembros deberían permitirse emprender y mantener estos proyectos políticos más significativos para ellos. Aunque los recursos colectivos de la organización están legítimamente dirigidos por el cuerpo representativo más amplio y relevante, la autonomía e iniciativa de los grupos trabajadores, comités y miembros individuales deberían ser cultivadas, no desanimadas.
Si bien todas las sociedades hacen sus propios entes imaginarios (instituciones, leyes, tradiciones, creencias, y comportamientos), las sociedades autónomas son aquellas en las que sus miembros están conscientes de este hecho y explícitamente se autoinstituyen.
CORNELIUS CASTORIADIS
6. Llegar al socialismo requiere humildad y solidaridad.
Valoramos una organización que acoge una amplia gama de enfoques teóricos y prácticos. DSA proporciona un foro único e históricamente significativo para construir un grupo que soporta la cooperación entre gente de izquierda. Reconocemos que la visión de LSC no es hegemónica dentro de la organización y es probable que no llegue a serlo en el futuro inmediato. Aunque protestamos por un DSA que ve al estado como un enemigo y como terreno hostil para los socialistas, enfatizamos el diálogo abierto entre todas las tendencias socialistas como un método de investigación indispensable en la lucha de clase. La unidad, en visión o en acción, debe ser forjada mediante la conversación, la persuasión y la experiencia de lucha compartida, no forzada mediante procedimientos parlamentarios. Este compromiso para trabajar por encima de nuestras diferencias crea una fundación fuerte para desarrollar un movimiento revolucionario de masas en lugar de convertirse en un entorno fragmentado, lleno de grupos rivales y organizaciones no gubernamentales.
El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos. La patria que construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que todos los pasos la caminen, que todos la rían, que la amanezcan todos.
SUBCOMANDANTE MARCOS
7. Fomentamos el cuidado y la buena fe en DSA.
El movimiento socialista se fortalece cuando trabajamos conscientemente en contra de la atomización impuesta por el capital. En las palabras de Bernice Fisher y Joan Tronto, el cuidado es «el trabajo a través del cual la vida se mantiene y prospera». El capitalismo socava el cuidado, pues busca mercantilizar todos los aspectos de la vida humana, incluyendo nuestras necesidades fundamentales, mientras que la salud y la vida son hechas polvo para mantener su dominio. El distanciamiento resultante no solo perjudica a la gente más vulnerable, sino que debilita nuestra capacidad para actuar colectivamente y asegurar hasta los objetivos progresistas más modestos. Como parte integral de nuestra lucha contra el capitalismo, rechazamos todas las visiones mercantilizadas de la existencia humana y abogamos por un modelo holístico de cuidado que enfatiza la construcción y el fortalecimiento de los vínculos comunales, la cooperación y la solidaridad. Valoramos especialmente el trabajo de cuidados en nuestra organización, y animamos a los miembros de DSA a verse los unos a los otros como parte de una comunidad social y política. Nuestra responsabilidad colectiva en una organización de masas democrática como DSA es asegurar que a nuestros camaradas, independientemente de las barreras sociales como la discapacidad o identidad, se les de un derecho igual para participar y hacerse oír sin miedo al peligro a su seguridad o su bienestar. Esto es especialmente cierto cuando nuestras acciones como individuos son imperativas para hacerlo, por ejemplo, mediante el uso de mascarillas en las reuniones, atender las necesidades físicas de nuestros camaradas donde sea necesario o responder directamente a los actos de racismo, misoginia o transfobia por parte de miembros de DSA hacia nuestra comunidad compartida. El trabajo de cuidados también se extiende a nuestros modos de conflicto interno, el cual debe reconocer nuestro compromiso compartido al proyecto político socialista mientras navegamos nuestras diferencias en teoría y estrategia.
La dependencia en el cuidado se ha patologizado, en lugar de ser reconocida como parte de nuestra condición humana.
THE CARE COLLECTIVE
Antes de poder perdonarnos mutuamente, debemos entendernos mutuamente.
EMMA GOLDMAN
8. Los socialistas deberían organizarse abiertamente para alcanzar un movimiento obrero democrático y liderado por los trabajadores.
Conectar al movimiento obrero con un proyecto revolucionario más amplio es el núcleo de nuestros esfuerzos a largo plazo como socialistas. Como socialistas libertarios, creemos que los lugares de trabajo deberían organizarse de acuerdo con los mismos principios directamente democráticos que defendemos en otras partes. La campaña del estado para restringir el trabajo organizado ha, intencional y exitosamente, separado a los sindicatos de políticas revolucionarias de sus antepasados. Nuestro objetivo es repolitizar al movimiento obrero, convirtiéndolo en fuerza para la autonomía de la clase obrera y del poder independiente económico y político, y fortalecer el trabajo organizado en puntos de importancia estratégica. También promovemos la acción directa y concertada que coordina el trabajo tanto dentro y fuera del movimiento obrero como un medio de desarrollo de solidaridad y poder más amplios.
Creemos que los miembros de DSA no deberían ocultar su afiliación con el movimiento obrero durante el curso de su trabajo dentro de los sindicatos, ni deberían permitir que sus políticas sean olvidadas. Los organizadores laborales socialistas deberían identificarse abiertamente como tales y abogar seriamente por los sindicatos democráticos y militantes, pero debemos tener cuidado de no subordinar la actividad sindical a las otras prioridades políticas de DSA, ni adoptar un enfoque hostil o sectario hacia los movimientos de reforma existentes. Los socialistas fuera del movimiento obrero deberían tomar un papel activo en el apoyo de las luchas laborales mediante la ayuda mutua y la acción directa. Debemos distinguirnos no al separarnos de nuestros compañeros de trabajo o de las secciones laborales que podrían no identificarse como socialistas, sino mediante nuestras contribuciones en contra de los problemas en los lugares de trabajo y nuestro compromiso por la democracia, la militancia obrera, el diálogo abierto y la solidaridad.
El trabajador […] se ve obligado a vender su mano de obra por poco dinero, o a morir de hambre. El precio que se le paga siempre está muy por debajo del valor real. Actúa bajo coacción y lo llaman un contrato libre. Este estado infernal de cosas lo mantiene pobre e ignorante; una presa fácil para la explotación.
MICHAEL SCHWAB
Que las masas entiendan que estos ladrones poseen esta propiedad (mucha de la cual es trabajo no remunerado) bajo la suplencia de las leyes que ellos mismos han hecho, y por la sanción de los mismos hombres a los que han dejado fuera para morir de hambre.
LUCY PARSONS
9. Buscamos la abolición incondicional de la policía y el encarcelamiento.
Nosotros abogamos por el desmantelamiento de todas las estructuras de encarcelamiento, incluyendo prisiones, cárceles, y centros de detención, así como la disolución de todos los niveles de las fuerzas del orden. La historia de los Estados Unidos es también la historia del estado policial. Ya sean patrullas de esclavos, Haymarket o el Domingo Sangriento, la policía siempre ha estado a la cabeza de las reacciones en contra de las demandas revolucionarias de la clase obrera. Es por esto que no podemos imaginarnos un mundo en el que la policía pueda coexistir con la democracia o el socialismo.
Entendemos que la policía constituye el núcleo ideológico y organizacional del fascismo estadounidense moderno. Bajo la mentira de querer preservar la «seguridad pública», la policía se ha militarizado, usando violencia para proteger el capital, la patriarquía y la supremacía blanca. Fuerzas policiales locales y nacionales recurren cada vez más a la violencia al servicio de objetivos fascistas y autoritarios, incluso cuando esos objetivos socavan directamente la legitimidad del estado del cual la policía obtiene su mandato, y usan sus sindicatos para evitar cualquier rendición de cuentas o control público. La derrota del estado y el capital requiere el desmantelamiento de la policía y el sistema carcelario.
Sostenemos que ni las prisiones ni la policía nos mantienen a salvo. Nosotros nos mantenemos a salvo. La violencia sistémica es autoperpetuante; el estado policial nunca se deshará de las condiciones de violencia cuando la policía prospera en las estructuras de poder opresivas y jerárquicas de las que se alimentan. El enfoque carcelario ignora la violencia del opresor hasta que es demasiado tarde, y a menudo hace que los sobrevivientes de abuso desproporcionadamente pobres y marginalizados sean encarcelados por actuar en defensa propia. Para construir comunidades verdaderamente seguras, debemos aprender las habilidades para abordar la violencia interpersonal nosotros mismos. Debemos practicar la mediación proactiva para resolver el conflicto antes de que se convierta en daño y la justicia transformadora para crear mecanismos de rendición de cuentas comunitarios y deshacernos de las condiciones opresivas en nuestras comunidades que fomentan la violencia y el abuso. Apoyar la recuperación de los supervivientes, oírlos, buscar la rehabilitación a través de la rendición de cuentas– siempre que sea posible y deseable– y sanar a nuestras comunidades son centrales para construir un mundo sin prisiones, policía o violencia.
La abolición es un movimiento para terminar con la violencia sistémica, incluyendo las vulnerabilidades interpersonales y los desplazamientos que mantienen al sistema en funcionamiento. En otras palabras, el objetivo es cambiar cómo interactuamos entre nosotros y el planeta, poniendo a la gente antes que las ganancias, el bienestar antes de la guerra, y la vida antes de la muerte.
RUTH WILSON GILMORE
10. Nuestro trabajo político internacional debe contrarrestar el imperialismo en cada etapa, desde cada fuente.
Definimos al imperialismo como un sistema de explotación internacional perpetuado por los estados-nación dominantes, sobre todo los Estados Unidos, que está en contra de los grupos culturales no dominantes a lo largo de los ejes de opresión nacionales, raciales, patriarcales, étnicos, religiosos, entre otros. La economía política de los Estados Unidos está vinculada con un continuo legado de imperialismo colonizador. El imperialismo se pone en práctica mediante muchos medios. El imperialismo económico se pone en práctica mediante el neocolonialismo y el sistema financiero internacional. El imperialismo militar se pone en práctica mediante la conquista, la guerra por delegación y la proyección del poder imperial. El imperialismo cultural se pone en práctica mediante la hegemonía cultural, el asimilacionismo, las campañas de influencia y la dominación de los medios. Los objetivos del Imperio se alinean con las demandas básicas del capital.
Si bien el imperialismo estadounidense ha dominado la configuración de las relaciones internacionales, otras potencias han influido las políticas globales y regionales en menor grado. Sus intereses políticos y económicos frecuentemente se cruzan con los del Imperio en detrimento de la clase obrera global. El imperialismo establece relaciones estructurales distintas cuando perpetrado por estados-nación en etapas bajas de desarrollo económico o posiciones menos central de poder dentro de relaciones internacionales. Nos oponemos a la estructura opresiva del orden internacional actual y aspiramos a apoyar movimientos para derrocar a los poderes existentes, construir y sostener el poder popular y socialista, o de otro modo ganar el contrapoder y la autonomía dentro del sistema imperial en la medida que estos movimientos encarnan una visión liberadora. Cualquier estado-nación, como un monopolio territorial de la fuerza legitimada, utiliza la explotación para preservar y reproducir su autoridad. Al organizarnos en el núcleo imperial tenemos una posición clave en la lucha internacional. Mientras buscamos organizar a los marginados y a aquellos despojados de sus bienes, nos hacemos oír a favor del reconocimiento de nuestra lucha compartida con las clases obreras en la periferia global. La resistencia contra el imperialismo, tanto en el núcleo como en la periferia, es capaz de amenazar sus cimientos.
El apoyo hacia movimientos regionales contra las autoridades existentes de los estados-naciones, en algunos casos, puede cumplir una función crítica para luchar contra el imperialismo. Cuando los trabajadores explotados unen sus fuerzas contra la opresión estatal, pueden construir entre ellos el potencial para la liberación y la democracia. Este potencial solo se logra rechazando el nacionalismo o un imperialismo nuevo. Por lo tanto, nuestro apoyo hacia estos movimientos no es ni universal ni acrítico. Son muchos movimientos regionales los que buscan un fin no liberador o centran la subyugación de comunidades marginalizadas en su búsqueda del separatismo. Los movimientos que defienden el socialismo libertario o la democracia radical proporcionan la visión más liberadora en regiones que se enfrentan a la subyugación imperial. La alineación socialista no es una precondición para nuestro apoyo por la acción liberadora, como se ve en nuestra solidaridad con las personas de Palestina en su lucha contra la agresión sionista. Afirmamos que LSC es un grupo explícitamente antisionista. Creemos inequívocamente que los miembros que tangiblemente apoyan causas sionistas no tienen lugar en DSA, una organización que se opone al imperialismo y el genocidio, para asegurar que nuestra organizacion sea un espacio seguro para nuestros camaradas palestinos.
Para que el imperialismo sea destruido, debemos asegurar que todas las personas sean respetadas en igualdad de condiciones y que las relaciones internacionales se vuelvan totalmente democráticas. Apoyamos la circulación libre de personas a través de fronteras artificiales y estamos comprometidos para la solidaridad total con trabajadores migrantes que se ven amenazados por ataques del gobierno. Las organizaciones intergubernamentales existentes como la ONU, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y la Corte Penal Internacional (CPI), aunque a veces beneficiosas, sufren de subordinación e instrumentalización hacia las ambiciones imperiales y no puedan adecuadamente abordar las necesidades de la clase obrera global. Además, el FMI y el Banco Mundial conducen una programa de dominación financiera y expropiación en todo el mundo, exacerbando así el imperialismo global. La OTAN es un proyecto imperial diseñado para impulsar los objetivos de los Estados Unidos. Nosotros nos oponemos fundamentalmente a la existencia de esta alianza imperialista y apoyamos su abolición. Para acercarnos a un futuro libre de imperialismo y alineado hacia la liberación y la unidad de todos, debemos ser firmes en luchar contra el imperialismo en el presente.
Los esfuerzos creativos de la multitud que sostiene el Imperio también son capaces de construir de forma autónoma un contraimperio, una organización política alternativa de flujos e intercambios globales.
ANTONIO NEGRI Y MICHAEL HARDT
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